sábado, 7 de junio de 2008

Había tanta pasión

Salíamos de la larga noche. Era el primer viaje en libertad después de años de silencio, de vestir la máscara de la impostura, el uniforme de la sumisión. Bajo las estrellas, buscábamos los arcanos de la ciencia oculta de los ermitaños y los monjes. Durante unos días olvidamos cualquier futuro, sólo el momento, la música, la amistad, el amor. Ser jóvenes eternamente, esa es la verdadera revolución.

1 comentario:

Ángel Cerviño dijo...

...pero, como todas las demás, una revolución fracasada.